El crecimiento del fútbol femenino es, ante todo, una conquista de las propias jugadoras. Pero para que ese desarrollo deportivo sea sostenible y real, debe estar acompañado por garantías laborales concretas. En un paso fundamental para la disciplina en Perú, varias futbolistas ya cuentan con su afiliación oficial a la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú (SAFAP).
Este avance nace del diálogo genuino y la escucha activa en los vestuarios. Parte de los planteles de Melgar, Sporting Cristal, Alianza Lima y Universitario han marcado el camino, convirtiéndose en los primeros equipos en oficializar su afiliación. A través de visitas constantes a los entrenamientos y mesas de trabajo con las referentes de la liga, se identificaron las urgencias reales para brindarles las herramientas necesarias y lograr que su única preocupación sea rendir en el campo de juego.
Tranquilidad para jugar, respaldo para exigir.
La afiliación oficial transforma la realidad del día a día. Las jugadoras peruanas ahora tienen acceso formal a la misma estructura de beneficios, asesoría legal y respaldo contractual que el fútbol masculino.
Contar con representación formal significa tener la tranquilidad de que un contrato se va a respetar, de que existe un equipo legal dispuesto a intervenir frente a cualquier irregularidad y de que la futbolista tiene voz y voto en las decisiones que afectan su profesión.
Desde FIFPRO Sudamérica acompañamos este avance. La profesionalización definitiva del deporte exige que cada futbolista tenga el respaldo necesario para desarrollar su carrera con dignidad, seguridad e igualdad de condiciones. Las jugadoras peruanas han dado un paso enorme en esa dirección.